Mis monstruos desconocen la cortesía más
básica...y sobre todo, la relativamente sana y porqué no "acéptica"
costumbre de no involucarse en los problemas ajenos. Atraviesan las
paredes de los paquetes-asuntos que la modernidad ha sabido heredar para
tranquilidad de padres, madres y vecinos que son gente como uno. O que
debían parecerlo, al menos.
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