un día, fue el díame llevo casi de la mano
una misión, una orden que ordenaba rebelarse
y mi corazón, algo reseco de locuras
temblaba como una olla hirviente
después de todo, solo le había dicho que la amaba
por algún lado, se nos escapó un beso
y quisimos volver a ser nuevos
algo nos había sacado el aire
y al comenzar a andar la ciudad
me fui como un río, para siempre
hasta hoy
no entiendo
nada
y a la intemperie, hiere
1 comentario:
Una atmósfera íntima, reflexiva y atrayente la de tu blog .Cada poema fulgura como un fantasma . Genial, me encanta.
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